 ANDRÉ MUNNIER: 18 años / sangre pura / francés / estudiante de Beauxbatons.
 ■ Es de apariencia galante, pero para nada atlético: su contextura es demasiada delgada si quisiera practicar deportes y no morirse en el intento. Camina derecho y con la barbilla por alto. Desde que nació, tiene (como él la llama) una sonrisa por “default”; siempre anda de buen humor y relajado, con la actitud de estar despreocupado por el mundo. Lleva el cabello corto, para no tener que hacerse problema porque parezca desordenado. ■ Para André, el lenguaje corporal es algo que dice mucho sobre las personas -tanto para lo que él aplica, como lo que percibe de otros-; por su parte, él expresa seguridad y mucha tranquilidad. Siempre busca contacto visual con quien interactúa, le gusta causar reacciones; es de los que observan y prestan entera atención. ■ En Beauxbatons, se le solía ver cada que podía con un cigarro en la mano, y de vez en cuando se dejaba crecer barba y bigote cortos; en Hogwarts tuvo que cambiar ambas costumbres, cosas que causó en él más de una molestia. También, en su país natal, de vez en cuando usaba una boina verde oscuro, pero llegando al clima frío de Escocia, ha comenzado a usarla más seguido, al grado de llevarla a todas partes (le da mucho frío en la cabeza). ■ Trata de llevar el uniforme completo, excepto por el listón negro que odia a morir y no pierde oportunidad en quitárselo. Dice que lo asfixia.

■ André se caracteriza más que nada por su elocuencia e intelecto, siendo que desde siempre ha sentido la necesidad de equilibrar su falta de talento prácticamente total con respecto a los deportes: es una basura para ganar retos físicos, pero muy ágil para dilemas que se trabajen con la cabeza. ■ Es alguien enteramente instalado en la sociabilidad, fluido en conversaciones. No recibe maltrato por ser traga-libros; busca por delantera de todo ganarse respeto de los que lo rodean; y de hecho tiene una vida social muy saludable y un grupo de amigos que lo siguen no sólo por su intelecto, sino por su espontaneidad. Es un simplón de primera, se ríe por cualquier cosa. ■ Es auténticamente egocéntrico, con cierta justificación por el status social que tiene y su capacidad de estudios, pero definitivamente le sobra amor propio. ■ Es muy hablador, le gusta expresarse con buen léxico, siempre tratando de demostrar que es una persona de buenos modales, excelente hablar y que, a pesar de eso, es un niño mimado y orgulloso de aquello. No le gusta mucho la idea de tener enemigos, pero hay muchos que por envidia esperan que no vuelva entero del Torneo de los Tres Magos. ■ Gusta de contacto físico. Con sus amigas mujeres, es el que se la pasa abrazándolas o haciéndoles cariños; al grado de ser a veces demasiado “encimoso” y/o estorboso por ello.
 ■ Adora fumar, es un vicioso de lo peor. Varias veces ha intentado dejar de hacerlo, y hasta la fecha se lo propone sin tomárselo muy en serio. ■ Le gusta coquetear con las mujeres, nunca para algo serio. Siempre se enamora (u obsesiona, depende de cuánto tiempo le dure) de las que no se interesan en él y/o tratan mal; hasta en eso, es algo masoquista en el tema. ■ Leer es un hobbie para él, como para cualquier muggle sería ver la televisión o jugar a los videojuegos, lo único que tiene para distraerse en su casa y la escuela cuando decide descansar un poco del revoloteo social en el que usualmente se encuentra. ■ ¿Deportes?: ¡NO, GRACIAS!. El quidditch lo sigue meramente como espectador.

Su madre, Veronique De la Fontaine, se casó con su novio de la adolescencia Sinclair Munnier después de tres años de convivencia juntos. Habían sido compañeros en Beauxbatons y por más que muchas veces quisieron forzar la relación para que acabase, siempre terminaban volviendo uno con el otro. Un año y medio después nació André Munnier De la Fontaine, tres meses después Veronique obtenía su puesto en el Ministerio de la Magia Francés y sin dudas ha sido consentido desde ese entonces. Su hogar se convirtió en centro de varias reuniones sociales que sus padres tenían que realizar para continuar con el buen nombre y así fue que André le tomó el gusto no solo a la lectura (cuando los invitados le resultaban aburridos) sino también al entretener varias personas al unísono sin perder la atención de ninguno.
 El que ingresara a Beauxbatons no fue sorpresa, y sin mucho esfuerzo obtuvo buenas notas que luego tuvo que poner algo de esfuerzo para poder mantener el nivel intelectual junto al social aunque como es lo que lo hace feliz poco le interesa dormir unas horas menos en época de exámenes o semejante. En quinto año rindió los OWLs y le fue muy bien en todos, y todos creen que aplicará para ser auror y trabajar en el mismo Departamento del Ministerio que su madre, aunque André todavía no tiene nada seguro. Conoce de Hogwarts porque ha leído sobre la escuela, su historia y los fundadores en uno de los cuantos libros que pasan por sus manos en su tiempo libre por lo tanto tiene respeto hacia la escuela inglesa, aunque no la considera mejor que Beauxbatons.
Su madre es la directora del Departamento de la Aplicación de Leyes Mágicas de Francia, por lo tanto tiene un lugar bastante respetable en el mundo mágico de su país y de vez en cuando recibe tratos especiales (si hasta incluso le ofrecieron un puesto en el equipo de Quidditch cuando él es completamente inútil en todo lo referente a deportes) para comprar favores de su madre. Quería ganar el Torneo de los Tres Magos para que, con el dinero ganado, comprarse una casa para él en Francia (a la que llamó “Cordellia”), pues no quiere volver con su familia ni hacer uso de sus facilidades económicas. Desde hace varios años, se siente agobiado con la huella social de su apellido que lo hace sentir inútil o que la gente que lo rodea no quiere ver más allá de “Munnier”; desea la independencia ganada por méritos propios. Este plan no lo ha platicado con nadie, ni siquiera con sus mejores amigos; habla de “Cordellia” como si fuera una mujer, y en “ella” planea llevar un viñedo, que es su gran sueño. Desde que supo que no sería campeón del colegio, se ha instalado en el drama y odio general hacia el mundo, y no desperdicia cualquier excusa para descargarse (sin embargo, continúa secretamente con su plan).
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